sábado, 17 de noviembre de 2012

Fines de noviembre

Un fin de semana, frío y lluvioso, de mediados de noviembre al fin y al cabo, en casa da para mucho. Da para trabajar, si es que es necesario, echando de menos un plan alternativo. Da para actualizar este y el otro blog. Da para comentar, aprovechando la actualización, lo bueno que fue el finde anterior, también frío y lluvioso, también de noviembre, ¡qué curioso!:
 
El otoño en El Bierzo es especial. Supongo que es el tipo de cosas que sabes, que asumes, pero de las que te verdad de das cuenta cuando un día, después de diez años viviendo fuera, vuelves y te parece que esa tierra tuya está más bonita que nunca, absolutamente preciosa, sin comparativos, de mil y un colores. 


 
 
El otoño es además allí especialmente productivo. Hace tiempo me prometí (y no cumplí) explicar aquí, a mis madrileños, que era eso del magosto. Simplemente un pretexto, como buenos españoles que somos, para celebrar la época de las castañas que es, ¿cómo no?, el otoño. Los magostos reunen a vecinos, asociaciones, familias y grupejos de amigos alrededor del fuego y los tambores ennegrecidos en cuyo interior se asan las castañas, emitiendo un olor evocador, más apreciado todavía en cuanto solo se repite de año en año. Las castañas, por supuesto, se acompañan con pan, chorizo, vino y bailes.
 




 
 
Otro manjar del otoño: las setas. Después de lo menos veinte años, volví a echarme al monte con mi padre a por níscalos, esta vez también con Jorge, al que no se le dio nada mal la cosecha. Mi padre, un verdadero adicto a estas prácticas. Da gusto y casi envidia ver como detecta las señales que indican que ahí abajo, camufladas y silenciosas, bajo acículas de pino y hojas de castaño, esperan los carpóforos a ser recogidos por esta especie invasora que lo arrasa todo. Y no se nos dio mal. Todavía disfrutamos hoy de lo recogido hace una semana.
 
 
 
 
Con la familia tan presente, no podían faltar mis pequeños. Un paseo por el hayedo de Busmayor, con las emociones infantiles que despiertan los primeros copos de nieve de la temporada me sirvió para quitarme el mono de mis niños y a ellos, para desquitarse de las jornadas de encierro semanal. ¡Da tanto gusto llevar a mis primos al campo!
 
 
 
 
 
 

miércoles, 24 de octubre de 2012

Ácido desoxirribonuqué?

Hoy, un enlace, para dar un pequeño empujón a un gran proyecto. Espero que todo salga genial:

ADN - Asociación Diversidad y Naturaleza

¡Me encanta el logo!

miércoles, 10 de octubre de 2012

Once Upon a Time…

Había una vez un solitario mamífero que encontró una península remota, al final de una gran tierra con forma estrafalaria. La "piel de toro", decían todos en aquel territorio, era su nombre. Llegó a aquella amplia y tranquila región y le gustó. Se quedó a vivir allí, campeando por el terrero, bajo el cielo y las copas de los árboles, sembradas de ardillas, que cruzaban de norte a sur y de este a oeste, sin tocar una vez el suelo.
Pasaron los años y a nuestro solitario mamífero le fue bien. Encontró compañeros de viaje, convivió con más de su especie, tuvo descendencia y prosperó. La tierra donde vivía ofrecía comida y calma, una vida sencilla, pero plena.
Pero todo cambió cuando una especie de extraño mono, lampiño, gritón y descarado, empezó a ocupar cada rincón de aquel mundo, que llamó "país". En pocos años, las ardillas cayeron del cielo, a la vez que lo hacían los árboles. Siguió pasando el tiempo y el extraño mono estaba en todas partes, construía extravagantes madrigueras, se llevaba más y más árboles, se movía en peligrosos vehículos que escupían un aire negro, irrespirable. Cambió la tierra, secó los ríos, inventó brebajes venenosos, ¡hizo conjuros para transformar hasta el clima!
De repente, el simio decidió que nuestro mamífero era fiero y peligroso ¡y lo hizo famoso! Aparecía en historias y leyendas remotas. Todos hablaban de él,  todos los monos le temían y temblaban los más pequeños al oír su nombre. “Lobo”, le bautizaron. Algunos monos, con unas grandes tuberías de las que salía fuego y un gran estruendo, dieron muerte a muchos “lobos”. El resto se volvió desconfiado, esquivo, temían al mono que vestía extrañas pieles de colores. Algunos eran buenos, no atacaban e incluso mostraban curiosidad por sus costumbres, sus hijos, por los lugares donde se refugiaban. Pero otros no, salían con animales muy parecidos a “lobo”, pero embrujados por los monos, y les perseguían, invadiendo su intimidad y el territorio que tanto tiempo habían ocupado para, sin razón aparente, matar a uno o dos de los “lobos”. Cada vez eran menos y debían esconderse mejor para no ser encontrados. La vida se volvió difícil y pasaron así años y años. Con más tiempo, las cosas irían cambiando muy poco a poco, a mejor, hasta llegar a nuestros días.
Hoy los lobos todavía conservan, para muchos, un halo de peligrosidad y maldad; otros, quiero creer que los menos, siguen directamente utilizando el término “alimaña” y defienden su exterminación.
Para muestra, un botón, de la mente de mi madre: al decirle que este fin de semana me proponía intentar ver lobos, saltó su resorte y salió su tan recurrido “Tú estás loca… ¡¿Pero no te da miedo?!”
¿La historia? To be continued…

lunes, 24 de septiembre de 2012

Surprise!

Si miran ustedes un poquito a la derecha... un poquito más abajo...

Quizás encuentren un nuevo espacio que descubrir.

¿Ya?

Si lo habéis encontrado... deciros que lo presento con cierta vergüenza, a ver qué os parece.

martes, 11 de septiembre de 2012

Reset

Me cuesta sentarme y escribir en el blog, porque es un paso más para aceptar que ya estoy aquí, de vuelta, en los lujos occidentales y la vida fácil y cómoda, y no allí, malcomiendo, madrugando, adelgazando... y recibiendo niños con sonrisas infinitas, aprendiendo camboyano a punta de carcajada, visitando habitaciones-zulo que hablan de vidas heroicas, conociendo historias con finales milagrosos de protagonistas anónimos, de logros silenciados, cantando, riendo, aupando niños por encima de su realidad, maquillada por un agosto de ensueño.

En fin, que ya estoy de vuelta en España, como todos sabéis. Y como por algo hay que (re)comenzar os dejo con un trocito de mi Camboya:


Con Tdawi y Pallin, dos de mis más queridos kmei kmei
Fotografía de: Juan Carlos Alonso

lunes, 16 de julio de 2012

Tic Tac imparable


El tiempo como una cuerda, desde mi cuello hasta... no sé que hay al otro lado, solo sé que se llama Camboya y que está muy lejos. Y de repente, todo precipitado. Trabajo, prisas, cosas pendientes, pensamientos agolpados, ¡ay! ¿Nunca hay partidas tranquilas? Se ve que no.

En fin, por iros dando algo de chicha, os contare un poquito de esta última semana.

El sábado pasado (sietedejuliosanfermin), tras semanas y semanas de planning, nos subimos tres grillados ("el extremo duro" de Monfrague, que tantos bufidos inspiro en su día) a dormir de vivak en el Parque de Peñalara. ¡Mi primer vivak, por cierto! A pesar del frio de la noche, de quemaduras y sustos por el Sol y de alguna bronca a la bajada, el domingo, por nuestro comportamiento poco ético al traspasar esa frontera de "zona de máxima reserva" que nos atrae como moscas a la miel, lo pasamos realmente bien. Nueva impresionante experiencia, más que recomendable.

¡Salto temático! De nuevo con niños, esta pasada semana ha sido.... buf... muy estresante, pero, repito, de nuevo con niños, con todo lo que eso sabéis que me encanta. Además en esta ocasión el trabajo consiste en la realización de "talleres de verano", en muchos casos en lugares tan poco estimulantes como una piscina o el campamento de verano del pueblo... Y para mas disfrute, en alguna ocasión con la mejor compañía no solo laboralmente hablando.

Así que, en resumen y como terapia, si me quejo estos días, recordadme todo lo anteriormente escrito y mandadme callar.

¡Hasta la próxima!


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Que noooo, ¡que hay fotos!



Paseito en torno a la Laguna de los Pajaros


El extremo


En pleno taller, ¡con Raquel! Como siempre, fotos de niños prohibidas :(

domingo, 24 de junio de 2012

Vivencias de una educadora ambiental III: ¡dispersión!

Soy consciente de que mis grandes amigos bichólogos (y plantólogos, que nadie se me ofenda), camperos, en general, me superan en todo y por mucho en cuanto a su conocimiento de la biodiversidad. Tengo así el enorme placer de ver y aprender muchísimas cosas nuevas y más tristemente, de recordar y retener unas pocas.

Pero eso no quita que de vez en cuando no pueda yo aportar algo... Así que ayer, en nuestro periplo por la Sagra Baja, redescubría (porque la información solo dormía en su cerebro) para Javi el sorprendente mecanismo de dispersión de las semillas del pepinillo del diablo, Ecballium elaterium. A medida que los frutos de esta planta maduran, aumenta fuertemente la presión en su interior y cuando están ya "a punto de caramelo" responden a la más mínima estimulación, lanzando sus semillas a toda presión a través del punto de contacto del fruto con el tallo.

Pues este interesante hecho dio para un buen tiempo de juego y un vídeo, bastante más divertido, supongo, que el que ahora os enlazo.