viernes, 19 de agosto de 2011

Nunca me pasa nada

Siempre me jacto de tener buena salud y de las bien poquitas veces que he tenido que lamentarme de haberme "escalabrado". Suelo esquivar las gripes y catarros con tozudez, quedándose en un molesto dolor de garganta y algo de infección en mis amígdalas hipertrofiadas. Escasísimas cicatrices, ninguna operación y cero huesos rotos. Y bueno, en teoría, todo lo anterior sigue en vigencia.


Este verano en el Bierzo, a falta de recursos para planes más ambiciosos, lo estaba dedicando, además de hacer de niñera, a reencontrarme con mis amigos y con la comarca, visitando diferentes pueblos con mucho encanto y poniendo un poco al día los recuerdos de lugares que dormitaban en mi cerebro.


No se estaba dando mal la cosa aunque ha tenido que dar un pequeño parón. Aquí la crónica ilustrada.


¿Ya la has visto? Pues de esa guisa me voy mañana al Campamento PKU 2011 durante ocho días... a trabajar, sí, sí... a ver cómo termino.

viernes, 12 de agosto de 2011

Para los incrédulos

Parafraseando a otro amigo bloggero.... "uhoo, actualizaciones recientes, no quepo en mí de gozo" ;)


Venir al Bierzo, mi tierra natal, de vez en cuando, es una sensación de vuelta a casa muy bonita, al margen de todas las historias e historietas y mi desapego familiar (lo reconozco). Para empezar me cambia el chip antes de que el tren termine de cruzar los campos de cultivo castellanos y lo más probable es que ya esté con el teléfono en la oreja, haciendo planes con mi amiga Leni para esa misma noche o como mucho, para el día siguiente.


Una de las cosas que más me gusta de volver en Ponfe son los reencuentros. Por supuesto, me encanta reencontrarme con la gente que siempre está ahí, pero también me fascina ir por la calle y darme cuenta de que es imposible salir de casa sin ver caras conocidas y sobre todo, llevarme la sorpresa de un encontronazo inesperado con aquel colega del instituto que se supone que estaba viviendo en Baleares, con el de la universidad, que ya lleva medio mundo recorrido o con el macarra del cole, que de repente tiene un precioso churumbel.


Y es que vivir en Madrid, con toda su grandeza, tiene muchas ventajas, pero el sentimiento de vivir en un sitio pequeñito, familiar y con casi todos los rincones conocidos, por mucho que me desesperase en su día, se echa de menos.

lunes, 8 de agosto de 2011

(sin asunto)

Últimamente me siento poco motivada a escribir en el blog, será que los gusanos informáticos me hacen sentir incómoda, o no, simplemente falta de inspiración. El caso es que ahora mismo solo me he propuesto plantarme delante de la pantalla y escribir, sin más, a ver qué sale. A mi lado, el enano de la familia corea los anuncios de la tele mientras se frota la cara en un gesto premonitorio de la hora de dormir. Tener hijos es una gran responsabilidad demasiado contrapuesta a la facilidad biológica de "fabricarlos". Qué mundo...


Ahora en verano ronda por aquí toda mi amplia familia paterna, por lo que somos un perfecto ejemplo de diversidad familiar, cada uno con sus intereses y como en todas las familias, supongo, inmersos ahora sí y mañana también en múltiples niveles de discusiones. El patriarca de la familia está muy enfermo de Alzheimer y a todos se nos cae un poquito el alma a los pies al verle tan degradado día a día, pero qué le vamos a hacer y no somos nadie y así es la vida...


Siento que me esté quedando una entrada tan pesimista. Solo he comenzado a escribir y blablabla, tras los pensamientos, el teclear de mi portátil y esto es lo que ha salido. Pero mañana saldrá el Sol como cada día, radiante y optimista y por mi parte, tendré una jornada de nanny de nuevo, con piscina y helado incluido, ¡con mucho gusto!

jueves, 7 de julio de 2011

Campo sin niños

Por mucho que me encante trabajar, caminar, aprender y disfrutar en el campo con niños, tengo que reconocer que, tras una larga temporada de excursiones, se agradece salir al monte en relativo silencio. Para celebrar el trabajo bien hecho, para que sirviera de despedida de verano o con la excusa que más os guste por bandera, ayer nos fuimos un reducido grupo de mundoazuleros a pasar la jornada en la Sierra, en concreto, en las inmediaciones de Rascafría. Elegimos, casi por casualidad, una ruta poco concurrida (acierto), a la vera el río Angostura, sombreada (gran acierto) y terminando en una poza que llamaba a darse un chapuzón, aunque la única que se atrevió finalmente fue una servidora.

Además de la grata compañia humana, se dejaron ver y disfrutar cantidad de bichos bonitos, como buitres leonados y negros, un precioso abejero europeo y mirlos acuáticos, entre otras aves. Pero sin duda los coloridos protagonistas de ayer fueron las mariposas y caballitos del diablo, que se contaban por decenas y aportaban la nota de color al paseo. Para muestra, un botón:


Esfinge del pino Hyloicus pinastri. Esta pobre estaba moribunda, casi invisible sobre una roca al lado del río. Sirin la encontró para nosotros.




Siempre llamativa, no me canso de ver, cada verano, al pavo real Inachis io.




Este caballito del diablo es, si no me equivoco, Calopteryx virgo. Los había "a patadas" y estaban tan entretenidos y confiados, que no se preocupaban de que fuera o no la mano de un humano el posadero más apropiado para sus cucamonas de cortejo.

miércoles, 1 de junio de 2011

Campamento: el mundo, más azul

Todo empezó con una llamada de teléfono que tenía una cautelosa propuesta para mí: coorganizar un campamento de verano tras la firma de Mundoazul Medioambiente, ésa que ya figura en mi curriculum desde hace ya algún tiempo.

Pasaron los meses y aquí nos hallamos mi interlocutora y yo, felizmente metidas hasta el cuello en este proyecto, con todos los detalles prácticamente ultimados ya y en plena fase de promoción.

Que sirva esta entrada, además de para seguir sabiendo de mí, como otra herramienta de difusión.

domingo, 17 de abril de 2011

Paseo por mi Bierzo

Esta mañana, fiel a mi compromiso del día anterior, a pesar de las agujetas que deja la siembra de patatas, prismáticos al cuello y con Sirin de copiloto siempre fiel, he hecho una de las excursiones a las que más ganas le tenía. He subido al Morredero y tomándomelo con calma y parando en todos los lugares que me parecieran merecedores de exploración, he echado la mañana por los montes Aquilianos. Y se ha dado bien la cosa. Una temperatura ideal, una compañía que no se queja de nada y muchos bichos en tierra y aire. El momento más intenso, cuando, a punto de alcanzar la cima de una pequeña loma, unos trotes intensos al otro lado nos hacen apurar el paso para que la vista nos alcance a ver huir a una hermosa cierva monte a través.

Para terminar, os ilustro el día, con la rubia como modelo.

Satisfecha, después de la carrera y sin quitar el ojo del camino que siguió el ungulado.

Muy casual ella, con el Morredero todavía con nieve, a las espaldas.

Genciana de primavera Gentiana verna

martes, 12 de abril de 2011

Vivencias de una educadora ambiental I: un martes cualquiera

Un martes cualquiera, de los que todavía guardan la amargura del principio de la semana para algunos, yo me levanto (muy) prontito, veo amanecer desde el tren destino Móstoles Central y antes de las 11 de la mañana estoy en La Pedriza bajo un Sol agradabilísimo de primavera, con el Manzanares rugiente y limpio a los pies, los rabilargos y buitres por encima de mi cabeza y de las de los pequeños que se piensan que tienen un día sin cole. Ay, que inocentes, lo que ocurre es que lo disfrutan y por eso, no parece cole.


¡Cómo me gusta lo que hago!