Siempre me jacto de tener buena salud y de las bien poquitas veces que he tenido que lamentarme de haberme "escalabrado". Suelo esquivar las gripes y catarros con tozudez, quedándose en un molesto dolor de garganta y algo de infección en mis amígdalas hipertrofiadas. Escasísimas cicatrices, ninguna operación y cero huesos rotos. Y bueno, en teoría, todo lo anterior sigue en vigencia.
Este verano en el Bierzo, a falta de recursos para planes más ambiciosos, lo estaba dedicando, además de hacer de niñera, a reencontrarme con mis amigos y con la comarca, visitando diferentes pueblos con mucho encanto y poniendo un poco al día los recuerdos de lugares que dormitaban en mi cerebro.
No se estaba dando mal la cosa aunque ha tenido que dar un pequeño parón. Aquí la crónica ilustrada.
¿Ya la has visto? Pues de esa guisa me voy mañana al Campamento PKU 2011 durante ocho días... a trabajar, sí, sí... a ver cómo termino.