Últimamente me siento poco motivada a escribir en el blog, será que los gusanos informáticos me hacen sentir incómoda, o no, simplemente falta de inspiración. El caso es que ahora mismo solo me he propuesto plantarme delante de la pantalla y escribir, sin más, a ver qué sale. A mi lado, el enano de la familia corea los anuncios de la tele mientras se frota la cara en un gesto premonitorio de la hora de dormir. Tener hijos es una gran responsabilidad demasiado contrapuesta a la facilidad biológica de "fabricarlos". Qué mundo...
Ahora en verano ronda por aquí toda mi amplia familia paterna, por lo que somos un perfecto ejemplo de diversidad familiar, cada uno con sus intereses y como en todas las familias, supongo, inmersos ahora sí y mañana también en múltiples niveles de discusiones. El patriarca de la familia está muy enfermo de Alzheimer y a todos se nos cae un poquito el alma a los pies al verle tan degradado día a día, pero qué le vamos a hacer y no somos nadie y así es la vida...
Siento que me esté quedando una entrada tan pesimista. Solo he comenzado a escribir y blablabla, tras los pensamientos, el teclear de mi portátil y esto es lo que ha salido. Pero mañana saldrá el Sol como cada día, radiante y optimista y por mi parte, tendré una jornada de nanny de nuevo, con piscina y helado incluido, ¡con mucho gusto!