Llegamos el día 26 de julio a Bruselas.... No. Llegamos el día 26 de julio a Charleroi, un pueblo a 60 km. de Bruselas donde Ryanair tiene su aeropuerto. Además, llegamos tarde. Tras pagar más de 20 euros por un autobús que nos llevara a Bruselas, confundirnos con los trenes y rodar por la ciudad perdidos cosa de tres horas con 10,5 kilos de macuto a la espalda... llegamos al albergue. Mal empezábamos.
Pero no era plan de enfurruñarnos por el horrible comienzo, así que descargamos las espaldas y nos dirigimos al centro, a la Grande Place, promocionada como la más bella de todas las ciudades de Europa. No puedo negarlo. Nos habíamos tomado la ciudad de Bruselas como de paso, sin mucho interés, por eso solo reservamos una noche allí, pero la verdad es que me quedé con ganas de pasar más tiempo en la capital belga, así que será un buen aliciente para volver.
Además de la mencionada plaza, visitamos el minúsculo y obligado Menneken Pis (niño meón), su réplica femenina (Jeanneke Pis), el museo de historia militar y el Atomium.
Personalmente, me quedo con el marcado contraste entre los edificios antiguos, con sus ornamentos exagerados y enrevesados y los nuevos, gigantes acristalados al servicio de la capital europea.




